EXCELENCIA EDUCATIVA
En el colegio Juan Pablo II pensamos que la excelencia educativa se mide por la calidad de quienes la imparten. Ya que si bien el alumno es el incuestionable protagonista del aprendizaje, el educador se convierte en ese leal compañero de camino que le guía y le ayuda a avanzar en su itinerario vital. De ahí su importancia.
Ahora bien, no entendemos como educador a quien se limita a transmitir conocimientos. Aquel ha de ser un formador de hombres, ha de procurar personalidades fuertes, libres y responsables. Una compleja tarea que a nuestro entender requiere vocación, compromiso y cualificación.

  • Vocación: porque siendo la docencia una profesión, el educador, en su condición de católico, ha de asumirla en el marco de su vocación cristiana, como un modelo y testimonio de verdad, tomando conciencia de su responsabilidad al objeto de dar respuesta a lo que ella exige.
  • Compromiso: porque dicha vocación conlleva el firme compromiso personal de preparar al alumno para la mejora de las estructuras sociales, adecuándolas a la palabra de los Evangelios. Si en el ejercicio de su vocación, el educador católico desarrolla su labor educativa, sin que en ella quede huella alguna de su identidad cristiana, debe abandonar tal denominación.
  • Cualificación: porque el cambio permanente que caracteriza a nuestra sociedad obliga a la continua actualización de actitudes, contenidos y métodos pedagógicos. El educador no puede ya conformarse con haber adquirido una previa cualificación profesional. Debe reciclarse, renovando continuamente su formación.

Bajo tales premisas garantizamos la excelencia de nuestro personal docente, y a través de ella, la excelencia de nuestra calidad educativa.