educacion-personalizadaEl elemento primordial de toda educación es la persona que se pretende formar y que subyace a todo proyecto educativo. Por ello, partimos de la necesidad de una formación personalizada e integral que le permita optimizar las  posibilidades del individuo. Ello exige prestar atención a las particularidades del alumno, a su singularidad; exige un acercamiento sincero a esa persona que, en cuanto única e irrepetible, se erige en verdadero tesoro a los ojos de Dios.

Es un hecho que en el seno de un grupo cada alumno requiere un ritmo y un estilo de trabajo diferentes; que cada alumno precisa de una atención a la medida de sus necesidades, que le ayude a conocerse y potencie sus particulares aptitudes para extraer de ellas el máximo rendimiento. La elaboración de los objetivos en cada etapa educativa, la propia acción docente, las evaluaciones, y en suma, toda la fuerza motriz de nuestra actividad educativa, adquieren un marcado enfoque personal.

Tal y como nosotros concebimos la educación personalizada, ésta debe ser una ayuda no solo en su aprendizaje académico, sino también en su crecimiento afectivo y en su proyección comunitaria. Para ello, el alumno cuenta con el respaldo de un tutor con formación específica que le asiste, colaborando en su rendimiento; que le motiva y le aconseja; que trabaja con él en la formación de un carácter fuerte, libre y equilibrado; y que concierta entrevistas periódicas con los padres para concretar y definir objetivos comunes.